(Un viaje iniciático por El Bierzo y Ancares)

«En llamas, en otoños incendiadas,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!.»
(Fragmento de: «Libertad bajo palabra» 1935-1957 – II «Calamidades y milagros» 1937-1947 – «Puerta condenada» 1938-1946)
Octavio Paz.

«Has entrado al otoño
me dijiste
y me sentí temblar
hoja encendida
que se aferra a su tallo
que se obstina
que es párpado amarillo
y luz de vela
danza de vida
y muerte
claridad suspendida
en el eterno instante
del presente«
(Otoño)
Claribel Alegría.

«El otoño que arde con su lumbre de gloria
presta a las cosas luz misteriosa y dorada;
toda la tierra tiene una triste hermosura
como una dulce evocación de infancia«
(Fragmento de: «Elegía del otoño»)
Leopoldo de Luis.

«Me encanta ver, cuando las hojas parten,
llegar al fin la clara anatomía:
el blanco invierno, parangón del arte
que mata toda forma de vida y sentimiento
menos lo puro, que tendrá su día«
(Otoño)
Roy Campbell.

«Deja que el otoño venga despacio. Los verdes
incontables del pino y el dorado
retenido por álamos: está el rocío
curva cada pasto cada junco
inclinado en el beso
con que suelos rozan y acarician
todo claro.»
«18» (fragmento)
Andi Nachon.

«Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-la tarde cayendo está-.
En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada«.
(Yo voy soñando caminos)
Antonio Machado.