(Un recorrido por algunos de los rincones más bellos del planeta)

Persépolis, Irán, capital del Imperio persa durante la época aqueménida. Se encuentra a unos 70 km de la ciudad iraní de Shiraz.

Los turistas aún pueden visitar las ruinas de la que fue una de las ciudades más poderosas del imperio persa, en la actualidad integrante del estado de Fars.

La dinastía aqueménida reinó en el imperio persa desde que la fundase Ciro II el grande tras vencer a Astiages, el último rey de los medos (550 a. C.) y extender su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia.

Cada piedra de este complejo arqueológico nos hace viajar hacia el pasado, hacia un tiempo de poder y gloria de una cultura que floreció, dio sus dulces frutos, pero que, como la mayoría de ellas, acabó abruptamente su ciclo para siempre.

La majestuosidad de las estatuas dedicadas a sus dioses alados en cada entrada nos hace intuir la grandeza de la ciudad.